En las últimas memorias, se ha podidao constatar que las sociedades matrices de empresas como Grupo Dhul, Clesa o Hibramer, propiedad de Nueva Rumasa, están ubicadas en zonas de tributación especial y paraísos fiscales como las Antillas Holandesas, Países Bajos o Belice.
José María Ruiz Mateos, el consejero delgado de Nueva Rumasa, dice, al respecto, que “no hay motivo fiscal, sino que es una fórmula de protección de la propiedad”. José María Ruiz Mateos recalca que, con esta estrategia, la familia trata de difuminar quién es el último propietario como una fórmula de protección y, en este sentido, alude a la expropiación sufrida por el grupo en 1983. El ejecutivo reitera que no se trata de conseguir un beneficio fiscal, ya que la política del grupo es invertir todos los dividendos en el patrimonio del grupo, “por lo que no hay exportación de fondos. Todas las sociedades operativas pagan sus impuestos en España”.
Apunta el directivo “No queremos agrupar ni que nadie nos agrupe desde fuera”. Por eso, la primera medida de protección de la familia Ruiz Mateos en la reconstrucción de su grupo empresarial ha sido evitar la creación de un hólding en España en el que se puedan agrupar las empresas.
Según el ejecutivo el primer escalón del grupo se encuentra en Países Bajos, ya que, de esta forma no está obligado a consolidar las cuentas de las 117 empresas que conforman Nueva Rumasa. El grupo cuenta con una deuda bancaria de 713 millones y factura 1.500 millones de euros, respaldada por un patrimonio de 5.900 millones.
El máximo control sobre la privacidad de los propietarios de una compañía sólo se alcanza en los paraísos fiscales.
La estructura societaria elegida para la constitución de las empresas holandesas se acoge a una legislación mercantil más flexible que la española que, permite no especificar quién es el accionista de control de Dhul Holding, firma dueña del 68,89% de la española Grupo Dhul y con sede en Amsterdam.
Otra ventaja de figurar en estos paraísos fiscales es su baja tributación además de la protección de la identidad del accionista final. Aunque las sociedades de Nueva Rumasa pagan impuestos en España y no reparten dividendo, su estructura societaria facilita fiscalmente el traspaso de activos. El año pasado, la totalidad de las acciones de Zoilo Ruiz Mateos (a través de la que se controla una parte de las bodegas del grupo) se traspasaron a Alinda Finance. Dicha operación, según los datos del registro mercantil holandés sumó a los activos de esta sociedad 19,6 millones de euros.
Las principales cabeceras de la división de alimentación de Nueva Rumasa hunden sus raíces en los paraísos fiscales de las Antillas Holandesas y Belice. El propietario de Clesa, que actualmente está realizando una ampliación de capital por 13,2 millones de euros, es Alinda Finance, que tiene sede en Amsterdam, y está controlada por la firma Serendipity, inscrita en las Antillas Holandesas, según figura en el registro mercantil de Países Bajos.
Comprar compañías con deuda respaldada con los activos adquiridos es decir, el establecimiento de vehículos patrimoniales en paraísos fiscales es una herramienta habitual para realizar operaciones apalancadas. Esta fórmula se utiliza en la expansión de Nueva Rumasa (por ejemplo, como se ha hecho en la toma de control de Clesa), reconoce José María Ruiz Mateos.
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